En el mundo antiguo el enemigo estaba fronteras afuera. En este mundo globalizado tu enemigo puede ser el vecino. Antes el enemigo quería tu tierra, tu mujer y tus posesiones. Por cierto era mucho más fácil reconocerlo: enemigo era el que llegaba a las puertas de tu ciudad armado y con un ejército. Hoy el enemigo puede ser el que sonríe a tu lado. Ese jovencito amable con membresía de la NRA y que probablemente milita en alguna de las nuevas variantes del viejo Klan. Ese que resume los problemas del mundo a la llegada de los inmigrantes: y si son ilegales mejor.
En estos tiempos que corren tu enemigo es el que con amabilidad hace lobby para privarte de derechos y beneficios. Y encima intenta persuadirte de que lo acompañes con tu voto.
El enemigo está en el que se beneficia de los indocumentados manteniendo un sistema que los genera para después explotarlos… ¿quién quiere ser extranjero ilegal? ¿pudiendo elegir…  quién lo prefiere?
Pero ellos, nuestros reales enemigos, siguen viendo el problema como una cuestión territorial. En el mundo de hoy, de internet, las multinacionales, las redes sociales, la caída de los viejos paradigmas y tantos cambios sociales que vemos día a día modificar el mundo a pasos agigantados tenemos entre nosotros a los inquisidores medievales.
Ellos creen que alcanza con levantar un muro para frenar el avance. Para ellos el progreso es intrínsecamente malo. No creen estar empujando la basura debajo de la alfombra.
Tan global es el problema que no estoy hablando de un solo muro: el muro puede estar en Arizona, en Afganistán, o… ¡en San Isidro!
Por estos días la comunidad global asiste absorta al caso de Arizona y su tristemente célebre ley antimigratoria que permite a la policía requisar a la gente por su aspecto y detener a aquellos inmigrantes que no lleven sus papeles encima, entre otras cosas.
En  Arizona una combinación fatal del miedo a la inseguridad y el racismo subyacente encontró eco en la voracidad electoral republicana y la debilidad gubernamental demócrata para repercutir en todo el país.
Las “radio 10” los “CN” y cada medio mercenario de los Estados Unidos se esmeran en presentar la cuestión como la “Batalla entre los ciudadanos contra los inmigrantes indocumentados”.
Una veintena de estados observa en segunda fila el gigantesco globo de ensayo para ir experimentando sus propias medidas anti-inmigrantes.
Así la “tierra de los libres y el hogar de los bravos” olvida que fue alguna vez “la tierra de las oportunidades” y la cuna del sueño americano.
El sueño americano se hace trizas cuando choca contra el muro de Arizona: un gran alambrado que agrega ahora un laberinto legal destinado a cazar gente. Leyes en donde el Ku Klux Clan reluce: 2 días de redadas, 64 detenidos. Presos por extranjeros.
De repente nos olvidamos de la “Cuba dictatorial” que no deja salir a sus ciudadanos y nos encontramos con “el mundo libre” que no permite ingresar a la gente. La comunidad mundial observa a los Estados Unidos que mientras tanto sigue acumulando muertos por sus “daños colaterales”.
Esperamos ansiosamente que la gente presa en Arizona sea liberada y su situación legal, regularizada. Porque no importa lo que diga el enemigo: los estados tienen leyes, pero las personas son gente, no son legales o ilegales por pisar un suelo:

“Ilegal” no es una categoría para evaluar a las personas: LA GENTE NO ES ILEGAL!

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