Delirios nocturnos de un cronista de bodegón

Esta noche me tocó conducir el programa. Volví a casa con la sensación de que todo había salido bien, así que de camino y como premio, me dejé tentar al pasar por el impresentable Bodegón de la placita Balcarce, en Núñez.

Entré a “lo de Leo 2” que así se llama este “restó autóctono”. Entonces me sentí contento por mi “amplitud de conceptos”: porque creo sin temor a equivocarme que el 80 o el 90 por ciento de mis amistades no aceptaría bajo ningún concepto ingresar a un reducto semejante. Y mucho menos realizar cualquier tipo de ingesta.

Vaya a saber por qué, yo  -carne de lupanar, pupila de garito- me siento a gusto en un lugar así. El piso de baldosas multicolores, desalineadas, diferentes unas de otras. Mesas danzantes con patas de longitudes desiguales, manteles en cuyas manchas puede uno adivinar el paso de manjares anteriores…

Pero sin lugar a dudas, lo mejor del lugar es la gente. Borrachines, acomodadores de autos, mangueros, vendedores ambulantes, desalineados y malentretenidos de toda laya se dan cita en el bodegón. Y el motivo que los congrega…  es la timba.

Desde las alturas Riverito preside la reunión: un televisor con “Crónica TV” colgado, clavado como un cristo, tira números sin parar.

Los parroquianos van llegando: “Qué salió en la primera? pregunta uno de ellos con auténtica intriga.
-“¿Cuántas loterías hubo hoy?
-“2 como días sábados, nacional y provincia” contesta el mostrador.

Todo esto regado por una especie de kerosene al que llaman vino y un orín que dice “Quilmes”.
Yo apuro mi “Stella” (solo porque Warsteiner acá no llega).

Pasa frente de mí una especie de astronauta que es el pibe de los mandados con un casco imposible y una pila de encargues.

Y se mira a Riverito como si fuera el papa. Y su palabra es santa. Y bailan los números de no se qué sorteo. Se apasionan, gritan, disfrutan y pierden… siempre pierden.

Entonces un vago flaquito le dice al mozo: “Antonio… ¿qué sale mañana?
A lo que el mozo, impertérrito sentencia: “el 24”

No lo saben. Ni lo sospechan, Pero yo los quiero. Si no pasara por puto, les daría un beso a cada uno.

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2 Comentarios Agrega el tuyo

  1. Andres dice:

    Muy bueno, me cageué de risa.

    1. marianorinaldi dice:

      Gracias!

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