MAÑANA QUIÉN SABE (Reflexiones de la charla del rugbier de “viven”)

Mi trabajo es peculiar: puede tocarme hablar con la señora que se va de fin de semana largo para ver “qué expectativas tiene” como con el ministro de Economía para preguntarle por la quita de subsidios. Puede ser el colectivero que chocó, o el Kun Aguero recién llegado. Así son las cosas…

En esta “des-rutina” me tocó esta tarde ir al Sheraton a la reunión de la Cámara Argentina de la Construcción a esperar por la presidenta. Una vez ahí me enteré de que Cristina estaba demorada.

Mitigaba el aburrimiento con Brownies y café con leche cuando un colega me señala un monitor y me dice “está hablando el Uruguayo de “Viven”

Le pregunté qué hacía este hombre en esta reunión y me dijo “Da charlas de motivación, trabajo en equipo, etc”

Entonces empezaron las bromas del tipo “que suerte que siga COMIENDO con ese accidente” y cosas por el estilo.

A dios gracias pasado el “momento de humor” decidí entrar a escuchar la conferencia, porque simplemente: fue brillante!

El hombre en cuestión era Nando Parrado, uno de los Rugbiers uruguayos de “Viven”. La primera hora fueron todos detalles del accidente y la supervivencia. Cosas que más o menos todos ya sabemos pero vale la pena escucharlas de boca de él.

Pero cuando ya había pasado UNA HORA de interesante charla y los sobrevivientes del relato habían sido rescatados Parrado sorprende con: “Hasta acá fueron solo datos. Ahora realmente empieza mi conferencia que en realidad es cortita”

Entonces el hombre cuenta que al volver al Uruguay se encontró con esta situación: en el accidente aéreo habían muerto su madre y su hermana. Además sus dos mejores amigos. Solo le quedaba su padre como persona cercana viva.

Pero al regresar a Montevideo después de faltar algo más de dos meses y de haber sido dado por muerto se encontró conque su padre vivía en su casa… con otra mujer!

La que era hasta hace 3 meses su casa ya no albergaba a su familia. Solo a su padre con una nueva pareja. Ya no parecía ser su casa. Parrado dice que no pudo soportarlo, se alquiló un departamento y se fue a vivir solo.

Al tiempo hablando con su padre, éste le dijo: “Siempre te hablé de la vida como un libro, con diferentes capítulos. En la mía estaba conocer a tu madre, otro capítulo en el que arrancamos juntos la empresa familiar, otro en el que te tenemos a vos y a tu hermana… lo que no estaba en mi libro era el accidente del avión: Nunca pensé que algo así pasaría. Y lo que lamento es que tu mamá se haya muerto sin que le pudiese decir todo lo que la amaba”

Esto me dejó pensando en una cosa: No hay que guardarse nada para mañana. Por dos razones.

1- No sabemos realmente si habrá un mañana

2- Si guardamos nuestras sensaciones del día anterior nos negamos las sensaciones del nuevo día.

Parrado cuenta que había luchado tanto en la montaña por sobrevivir que no se permitió abandonarse en su nuevo departamento a la depresión y tomó una determinación, una “revancha” : Dedicaría su vida a hacer cosas que le dieran felicidad. Para eso había sufrido, para eso había luchado, para eso había sobrevivido.

“La vida no se mide con la cantidad de alientos que tomás sino por los momentos que te dejan sin aliento”

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