Es interesante que en el país donde -por años- el sector más movilzado fueron los jubilados de Norma Plaa ahora se reaccione y proteste por cualquier causa que algún grupo estime justa.
Pero una cosa es protestar y otra es dañar y violentar.
La muerte del oso polar no nos hizo felices, pero de ahí a -en vez de manifestarse- romper el frente del zoológico me parece que es el claro ejemplo de cómo tomar una buena causa e irse a la mierda.
Lo más grave es que cualquiera, en nombre de alguna organización o ONG -que vaya a saber si existe- cometa actos de vandalismo a 200 mts de una comisaría con total impunidad.
No me gusta vivir en el país de la represión, pero en el de la impunidad tampoco

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