Newport_News_Police_Va_USA

La Venezuela de Chavez es un espejo que refleja cómo será el futuro de Latinoamérica si ésta no actúa a tiempo para frenar el delito. En ese país se registran prácticamente la misma cantidad de asesinatos que en Estados unidos. Con una “diferencia”: en venezuela viven 25 millones de habitantes y en EE.UU., 300 millones.

El número de homicidios se ha duplicado en los últimos cinco años (2007) amenazando como nunca antes al ciudadano medio.

En una encuesta de opinión pública que realizamos en 2006 en ese país, supimos que el 76% de la población creía que los crímenes eran cometidos por la propia policía venezolana.

En algunas ciudades venezolanas, así como en otras ciudades latinoamericanas (como en Rio de Janeiro y los suburbios de México y Sao paulo) la sociedad debe enfrentarse cotidianamente no solo con la eventual corrupción policial, sino también con una organización de robos y asesinatos cometidos por la propia fuerza policial.

La policía está dedicada –literalmente- a custodiar redes criminales, además de cometer delitos por cuenta propia.

Cualquier estrategia para mejorar el intercambio comercial y las inversiones destinadas a mejorar la calidad de vida de la clase media latinoamericana tiene que comenzar con un paso decidido: el de reformar –y en muchos casos reemplazar- la fuerza policial en su conjunto (Nota: es lo que hace Garré con la prefectura y gendarmería?)

Un concepto crítico muy similar al de la policía tiene la opinión pública venezolana acerca de la corrupción judicial.

Los votantes no consideran que se trate de casos aislados que impliquen a “cierto juez”: ellos creen que la totalidad de la justicia está infectada con el virus de la corrupción.

Sería inteligente que Latinoamérica se inspirara en EE.UU. y estudie cómo se bajó las alarmantes tasas de criminalidad que, alguna vez, fueran una plaga nacional.

Las políticas de los 70´s y 80´s estuvieron impulsadas por el miedo al delito y el hecho de que éste figuraba como tema central en todas las encuestas nacionales.

En la actualidad, menos del 5% piensa en el crimen como el mayor problema al que enfrentan los EE.UU.

La ciudad de New york, por ejemplo registró 2000 homicidios en 1991 y solo 560 en 2005, con una población que creció al 6% en ese período.

Por qué razón bajaron así los índices de criminalidad?

Muy simple: EE.UU. duplicó la población carcelaria. De casi un millón de presos que había a comienzos de los 80´s hoy pasaron a ser 2 millones:

Con el doble de delincuentes en prisión el delito se redujo a la mitad!

Además la población carcelaria llega hasta 7 millones si se cuentan los que están en libertad condicional o vigilada.

Latinoamérica protagoniza en ese tema una nueva paradoja: A pesar de que las tasas de criminalidad son más altas, las cárceles tienen menos cantidad de reclusos que en los EE.UU. donde hay 737 presos por cada 100.000 habitantes

La comparación estadística con otros países es impactante:

Argentina: 84,2 presos por cada 100.000 habitantes

Venezuela: 98 presos por cada 100.000 habitantes

Brasil: 137 presos por cada 100.000 habitantes

Colombia: 156 presos por cada 100.000 habitantes

Chile: 212 presos por cada 100.000 habitantes

Cómo hizo EE.UU. para alcanzar esa población carcelaria y reducir la criminalidad?

1) Se impusieron sentencias OBLIGATORIAS a reincidentes: aquellos que reincidieron tres veces fueron sentenciados automáticamente a prisión perpetua sin ninguna posibilidad de excarcelación.

2) El gobierno federal aprobó partidas masivas de dinero para la construcción de prisiones

3) Se enfatizó el arresto por delitos aparentemente menos graves, como la posesión de pequeñas cantidades de marihuana, pero que permitieron abrir una investigación judicial. En ocasiones revelaron evidencias de crímenes más serios.

4) Mayor seguimiento y control de delincuentes en libertad condicional. Cuando no acuden a presentaciones judiciales obligatorias el juez emite un pedido de captura. Anteriormente la policía no priorizaba estos pedidos.

5) Se incrementó el número de policías en un 20%. Actualmente se encuentra un oficial de policía por cada 450 habitantes y ellos son por abrumadora mayoría, honestos. La corrupción policial es ocasional y si se la descubre es vigorosamente reprimida.

Las naciones latinoamericanas necesitan agrandar el espacio físico de sus cárceles, reformar o reemplazar su justicia y policía y cambiar sus leyes procesales.

Así se podrá sacar a los criminales de las calles

(Cap IX del Libro “El Poder” texto de 2007 de Dick Morris y Luis Rosales)

Sumo este texto para la polémica: no coincido con todo lo que dice, pero sí con algunas cosas (especialmente con el diagnóstico del problema). El tema es que creo que estamos demasiado embebidos por pesudoprogresismo atrasado que sigue considerando que condenar el crimen es estigmatizar la pobreza. Esto -obviamente- hasta que estos “progres” o sus seres cercanos acaban por ser alcanzados por el delito entonces comprenden que un asesino y un ladrón es siempre una cosa lamentable en la sociedad. Además pensar así implica tácitamente considerar que todos los pobres son delincuentes (condenar la criminalidad es estigmatizar la pobreza) podría pensarse una discriminación mayor?

El verdadero progresismo hace décadas que abandonó la defensa de la delincuencia. El tema es poder discutir estas cuestiones. A veces tengo la impresión de que entre los legisladores y los votantes hay abismos en estas cuestiones. Será que nadie quiere quedar etiquetado como facho?

Reitero: no coincido en todos los planteos pero si en la necesidad de discutir el tema. Como revulsivo presento este texto, fuerte, para ver qué sale.

acerca de quién es Dick Morris

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