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No hace tanto que charlaba con mis amigos Kirchneristas. Ellos aseguraban: “Mientras haya crecimiento no nos importa la inflación”.

Sostenían ellos que si bien era cierto que los precios de la canasta básica subían, también lo hacían los salarios.

Fue en ese contexto que empezaron los indigeribles dibujos del INDEC. Quizás por eso no nos importó tanto. Quizás por eso era un motivo de gracia comentar las cifras del Instituto.

Las cosas cambiaron: échenle la culpa a la crisis mundial, a Clarín o a lo que quieran. Pero las cosas cambiaron.

Los salarios empezaron a atrasarse y lo único que creció fue el déficit Fiscal. En este contexto todo cambió. Todo menos el discurso y la actitud del gobierno negando la inflación.

Loco, porque pocas cosas hay más a la alcance de la gente del llano que los precios de la canasta básica: mentirle en la cara a la gente era poner en riesgo todo el relato.

También era marcar las abismales diferencias que separan a los “Funcionarios Madero” del pueblo “3er cordón”: mundos paralelos que solo se tocan en actos y al tamiz del aparato estatal y polìtico.

Si no cambian rápidamente la actitud, el temperamento, la respuesta, el discurso  respecto de la inflación…

Si la única medida ecónomica en respuesta a la inflación los “congelamientos derretidos” de Moreno…

Si las estadísticas dibujadas son su único indicador…

Amigos, me animo a pronosticar que el bleff de un ministro de economía batateando ante la simple pregunta de cuál es la inflación será apenas EL PRIMERO Y MÁS SIMPÁTICO DE LOS EPISODIOS QUE VEREMOS

Párrafo aparte: tantos amigos ensayando preguntas filosas o irrefutables para las mínimas conferencias de prensa que hubo… y bastaba con poner cara de nada y tranquilamente preguntar: “Cuál es la inflación?”

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