Muchos extranjeros que se encuentran con el nuevo Papa argentino y su actitud de desparpajo y desprecio al lujo nos preguntan: “Es realmente así, es como parece? cómo era antes?”. A lo mejor les ayude saber qué hacía el Papa Francisco hace exactamente un año, en la última conmemoración de “San Cayetano”, todavía como “Monseñor Bergoglio”

bergo

La festividad de “San Cayetano” es muy celebrada en Buenos Aires: todos los años millares de fieles desfilan cada 7 de agosto por el santuario ubicado en el barrio de Liniers, en el sudoeste de la ciudad de Buenos Aires.

Incluso muchos fieles acampan desde semanas antes en inmediaciones del santuario para  agradecer o pedirle al santo patrono del trabajo.

En este contexto era costumbre en la capital argentina que fuese el Cardenal Bergoglio quien oficiara la misa central. Cada año el arzobispo de Buenos Aires le hablaba a la gente allí reunida -muchos de ellos desempleados ávidos de conseguir una ocupación- de conceptos tales como “digninidad”.

Para quienes conocen a este religioso a partir de su irrupción como Papa, me pareció útil compartir el árticulo del diario más leído de Argentina, de hace exactamente un año para saber qué hacía, qué decía y qué pensaba quien habría de convertirse en nuestro Papa Francisco

El arzobispo de Buenos Aires,  cardenal Jorge Bergoglio, exhortó hoy a los argentinos a “indignarse contra la  injusticia de que el pan y el trabajo no lleguen a todos”, al presidir la misa  central en el santuario de San Cayetano, en Liniers. Este año, el lema es “San  Cayetano bendice nuestra Patria con pan y trabajo para todos”, una frase que el  arzobispo repitió varias veces en su discurso. “A muchos les puede parecer poca  cosa esperar una bendición, pero está duro y cuesta conseguir trabajo”, afirmó.  En la mitad de su mensaje comenzó a llover en forma persistente y, aun así, la  gente se protegió con paraguas y siguió las palabras del  cardenal.

Una doble fila de más de 10 cuadras  se extendía a lo largo de la calle Bynon, compuesta por fieles  que llegaron hasta la iglesia para agradecer, cumplir promesas y pedir trabajo.  En un clima de tranquilidad, la gente espera pacientemente su turno para  ingresar y ver la imagen de San Cayetano, amenizada por canciones folclóricas y  cantos religiosos desde los altoparlantes.

“Qué triste es cuando uno ve que  podría alcanzar perfectamente para todos y resulta que no”, cuestionó Bergoglio  ante la multitud. “Hoy venimos a pedirle a San Cayetano la bendición de que haya  pan y trabajo para todos”, dijo. Y advirtió que “la Patria lo necesita porque en  la vida hay muchos que tiran cada uno para su lado, como si uno pudiera tener  una bendición para él solo o para un grupo. Eso no es una bendición sino una  maldición. Y fíjense qué curioso, el que tira para su lado y no para el bien  común suele ser una persona que maldice: que maldice a los otros y que mal-dice  las cosas. Las dice mal, miente, inventa, dice la  mitad”.

 

Clarín 7 de agosto de 2012

Anuncios