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“Se está muriendo gente que no se había muerto nunca” dijo una vez Mellino.

A veces, cuando muere una figura importante, siento dos cosas:

Por un lado Tristeza por el vacío que dejará la falta de renovación de su obra a futuro en mi vida.

Por otro lado Incertidumbre: por la sensación de que las figuras nuevas que van surgiendo nunca llegarán a la estatura de los que partieron.

La melancólica idea de que falta renovación. O mejor: “que se reemplaza una gran figura por un puñado de figuritas”.

Como si se apagara un sol y lo reemplazáramos en nuestra consideración y afecto con un puñado de estrellas fugaces.

Olvidate de que todavía no pudimos reemplazar a Olmedo (casi estuvo a punto de postularse Francella en la sucesión… pero optó por volverse un actor dramático más)

Descontemos que la voz y la interpretación de la Negra Sosa son irreemplazables.

Obviamente músicos del talento de Piazzolla no surgen en cada siglo.

Dibujantes como Caloi y humoristas como Fontanarrosa no brotan en los canteros.

y ahora… Alfredo Alcón… Cuando miro a los actores jóvenes me cuesta encontrar un “pichón de Alcón”

Andamos flojos de “grandes Figuras” mientras nos sobran figuritas: Por cuántos Mirandas me cambiás un Miguel Abuelo?

Pero no me den bola. Por ahí sean cosas mías nomas… De tarde lluviosa!

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