NU4

Me llena de consternación la idea de que alguien pueda pensar que someter por la fuerza –física o psíquica- a una mujer sea una opción.

Lo primero que pienso es que la llamada “Violencia de Género” es un nombre más de la cobardía. Del tipo que se aprovecha sabiéndose más fuerte.

Pero después recuerdo a Borges y su idea de que “Un hombre es todos los hombres” y ya no me siento mejor que ninguno. Y busco al femicida en potencia que pudiese haber en mí.

Recuerdo momentos de bronca, momentos de dolor: pese a eso, nunca tuve la idea de la violencia, del acoso y el hostigamiento hacia una mujer. Entonces acuden los recuerdos de mis mayores: mujeres y hombres, familiares, amigos y docentes, gente que me guió. Gente que me enseñó que el respeto era relativo al amor hasta las últimas consecuencias.

Pienso entonces en esos casos que tan seguido nos toca cubrir periodísticamente. Y la única explicación que se me ocurre es la de hombres chiquitos, asustados, cobardes, que fueron dejados solos en momentos en los que debían haber sido guiados. Y no tuvieron esas presencias guías que muchos de nosotros –felizmente- tuvimos.

Pienso entonces en la responsabilidad que todos tenemos: de no dejar NUNCA MÁS  a hombres en potencia solos ni mujeres solas libradas a la impotencia.

Porque está en todos nosotros: porque un hombre es todos los hombres.

“Todo en el cielo inteligible, está en todas partes. Cualquier cosa es todas las cosas. El sol es todas las estrellas y cada estrella es todas las estrellas y el sol”

 “El acercamiento a Almotásim” Jorge Luis Borges

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