Tras pasar la última década siendo considerados por el sector oficialista “Operadores de los fierros mediáticos” la gente votó cambio y cambiamos: ahora es el otro lado de la grieta el que nos acusa –siempre generalizando y sin conocernos- de “ñoquis y vendidos a los K”. Eso sí: Cuando nos necesiten, como siempre, nos van a llamar.

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Las generalizaciones no son buenas, pero suelen ser útiles.

A los dos líderes kirchneristas le sirvieron perfectamente: “confundieron” a toda la prensa que no era oficialista con “La oposición dependiente de La Corpo-Clarin”.

Desde los líderes bajaba el peor de los mensajes hacia la prensa. Grave, porque ellos sabían cómo y por qué simplificaban así. Y –sobre todo- porque conocían perfectamente las consecuencias de sus actos: yo ví manifestantes insultar y apurar a los técnicos del móvil de “TN” porque “no devolvían los nietos” o porque “mentían”.

Más allá de confundir exprofeso para generarse un enemigo que los ayudara a aglutinar al peronismo, relativizaban todo lo malo que de ellos puediese decirse… lo que se llama un “win-win”.

Pero la gente votó. Y cómo no podía ser de otra manera… A quién culparon los perdedores por la derrota?

Si! A la prensa

Se ve que cuando en 2011 Cristina sacó el 54% no había “fierros Mediáticos” como le gustaba decir a Nèstor.

Llegamos incluso a la aberración de que periodistas profesionales cuestionaran cualquier denuncia contra los líderes: eran impolutos, eran insospechables. Más que periodistas parecían funcionarios hablando.

Pecado era sacar los pies del plato: el “Mandamiento” era que había que estar a favor o en contra.

Verdaderos figurones del medio como Victor Hugo salían a respaldar la cofusión: empresarios de medios, líneas editoriales, gerentes, adláteres y trabajadores de Prensa éramos todos una unidad: “La Opo”

Y debíamos ser combatidos! en dónde se nos encontrara por “cipayos” y “enemigos del pueblo”.

Pero decía que la gente votó y “cambiamos”…

Para nosotros los trabajadores de Prensa –hasta acá- lo que cambió es de qué lado vienen las piedras.

Si bien es cierto que Macri restituyó las conferencias de Prensa (Aclaremos que no es una graciosa concesión sino lo que corresponde y además, fue una promesa de campaña) lamentablemente parece haber una luz verde para avanzar sobre los trabajadores de prensa:

Dejemos de lado el caso de Rivadavia cuyos propietarios gozan del poder suficiente como para haber tenido impunidad de pagar como se les cantara en violación a las leyes laborales durante gestiones radicales, peronistas, aliancistas y kirchneristas.

Vean el caso de los trabajadores de Radio América y Tiempo Argentino que hace más de 3 meses que no cobran.

O los despidos de Crónica TV.

Hoy 136 –si! ciento treinta y seis- trabajadores ya no pudieron entrar en CN23, canal recientemente comprado por Cristobal Lopez.

Entonces se levantan las voces del otro lado: los anti K, los “honestos”.

Dicen: “Jódanse, por ñoquis”, “chupaculos de los K”, “busquen un trabajo decente”… como si los trabajadores de Prensa fuesemos preceptores de la moral de los empresarios de medios. Cómo si existiese un solo medio inmaculado!

Es el otro lado de la grieta haciendo lo mismo que hacían los K: confundiendo al laburante con Magnetto.

Como si el contratado de Radio América que hace cinco meses que no cobra fuese “el cómplice de Spolsky”.

Cómo si el operador de aire con 20 años de antigüedad –es decir previo a la existencia del kirchnerismo- fuese “un ñoqui de la Cámpora”.

Cómo si el tiracables del móvil de CN23 estuviese prendido en Ciccone con Aimé…

Cómo si los cronistas experimentadísimos que “Crónica TV” echó hubiesen recibido letra del corcho…

Reinciden en la “confusión” de empresarios e intereses económicos y políticos con el trabajo de la gente de Prensa: profesionales que están en dónde haya trabajo y en el gobierno que sea.

Nadie está libre de errores, pero no todos nosotros operamos. En general ese tipo de maniobras está a cargo de un selecto y reconocido staff… hagan memoria si no!

Mientras tanto, esquivando los piedrazos de uno y otro lado, los trabajadores de Prensa solo queremos una cosa:

que nos dejen trabajar.

Muchas Gracias.

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