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Esta vez el gobierno no podrá acceder a su clásico antídoto a la falta de calle y sensibilidad: esta vez no hay lo que “corregir”.

Con la sensibilidad de siempre, el Gobierno le regaló a sus detractores una plaza de Mayo vacía en su fecha histórica, algo que fue aprovechado por la oposición K para destacar que la gente  no pudo acceder a ese histórico lugar en el momento en que le gusta especialmente visitarlo.

Sin embargo, Macri seguirá contando con su principal capital político: sus votantes de la clase media, tradicionalmente irascibles y volátiles saben que hoy por hoy tienen del otro lado al kirchnerismo camporista.

Que siga la fiesta.

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