Todos asistimos por estos días a la comprobación del dicho: “La realidad supera a la ficción”. Sencillamente, un argumento cinematográfico en el que un ex Secretario de Estado fuera detenido de madrugada tratando de enterrar 9 millones de dólares en un convento de monjas nos parecería flojo por inverosímil. Pero así resultan ser las cosas. La pregunta en todo caso sería: Es esto un hecho político? O en todo caso, qué implicias políticas tiene esto?

Pensar que porque varios corruptos de altísimo rango vayan cayendo presos se invalidan todos los hechos políticos de los últimos 3 gobiernos me parece una simplificación pretenciosa y ficticia. 

Fueron 3 gobiernos distintos: a mí modestísimo criterio y a groso modo: bueno, regular y malo, en ese orden. Pero independiente de mi opinión están los hechos. Y los hechos son que hubo dos reeleciones seguidas de un mismo espacio político.

Pensar que la segunda reelección se consiguió solo por asistencialismo me parece la contra figura en la grieta de los Kirchneristas que sostienen que Macri ganó por el apoyo de Clarín.

Lo que quiero decir es que seguramente hubo muchísima Corrupción, y de la más inmunda en el Kirchnerismo. Seguramente Jaime no era el más alto en la escala del latrocinio. Pero hubo también políticas.

Políticas peronistas avaladas por un sector significativo de nuestra sociedad, de quienes -yo por lo menos- no me creo que hayan ido “todos prendidos”.

Políticas fundamentalmente orientadas a la recuperación de puestos de trabajo argentino y al cuidado del mercado interno. Lineamientos que empezaron con el tándem “Duhalde-Lavagna” y alcanzaron su punto culminante con Kirchner.

Esto también existió. 

Y yo creo que la gente que votó 3 veces esto, votó estas políticas y no el latrocinio.

La corrupción nos indigna al punto de odiar a los corruptos, pero déjenme decirles que los robos no son intrísecos a las políticas aunque puedan ser paralelos. 

Me explico: cuando se vota una iniciativa en el congreso no se examinan los prontuarios de los diputados para ver qué política es más conveniente. A la política lo que son decisiones políticas y a la justicia penal lo que es desfalco, robo y corrupción.

Pensar lo contrario sería por ejemplo creer que la corrupción es relativa a un solo sector político y a un solo tipo de ideas. Creo que la realidad contradice claramente a esta idea.

Por eso, aquellos que reivindiquen al Kirchnerismo por sus “políticas populares” deberían ser los primeros interesados en que los que usaron al Estado en provecho propio vayan presos, aunque esto pudiese eventualmente dejarnos sin miembros de la familia Kirchner en libertad.

Algún Kirchnerista podría acusarme de “infantil” por pensar que cualquiera de los jueces federales actuales puede hacer justicia independientemente de los actuales vientos políticos. Y lamentablemente, podría tener razón. 

En lo personal, como ciudadano quiero que se investiguen TODOS los casos de corrupción sin importar colores ni ideas, globos ni marchas.

Gracias

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