• “Scioli ganará las elecciones, la duda es por cuánto”
  • “Lo de Trump es un bleff: es imposible que llegue a ser candidato republicano”
  • “No hay forma de que el Brexit se imponga en Inglaterra”
  • “El acuerdo de paz será convalidado en las urnas por el pueblo colombiano”

Las mismas voces que nos aseguraron todo esto ahora dicen que Hillary lidera en las próximas elecciones de EE.UU

Sentenciaron. Hicieron ver como hechos lo que era mera especulación. Para esto contaron con un respaldo pseudo científico: las encuestas. 

Sin embargo es muy probable que ante una nueva encrucijada volvamos a recurrir a esta herramienta degradada a “mancia”.

Hace tiempo notamos como los resultados de las encuentas pre electorales se parecían a los deseos de quienes las encargaban. 

Fue entonces cuando empezamos a sospechar que el propósito de este tipo de herramienta había cambiado: de pesquisa sociológica a movida propagandística bajo la forma de “profecía autocumplidora”.

El problema es que el tiempo acaba por descubrirlo todo y quien quiera hoy confiar en encuestas publicadas deberá apelar más a su fe más que a su razón.

La polarización y el interés de los medios hace el resto.

Mi teoría es simple: desde que no todos los medios son partidarios ni publican exclusivamente según el sobre que aparezca, debe haber alguna razón más para explicar el romance de la noticia y la encuesta.

Me da la impresión que como nadie podría publicar -con pretensión de seguir siendo serio- aseveraciones tales como “Detesto a Trump” o “Quisiera que gane Hillary” han debido buscarse alternativas. Y la encuesta le viene como anillo al dedo a este propósito.

Es decir que en lugar de publicar: “Me parece impresentable Trump con su quincho, qué horror si gana las elecciones” apelaremos a este recurso estadístico para decir “Se complica la situación del candidato republicano mientras Hillary no para de subir”. Y este exceso de voluntarismo fundamentado en qué? En las encuestas, claro!

En lo que a mí respecta y a la luz de los hechos le concedo tanto valor y rigor como al pronóstico meteorológico que dice que este sábado podremos hacer asado.

Pero entonces cuando vemos encuestas publicadas como hechos consumados cabe preguntarnos: “Los periodistas queremos informar? o queremos influir?”

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