Aumentaron desmesuradamente los precios. Los sueldos se quedaron quietos o subieron poco. El consumo cayó estrepitosamente. Sin embargo todo se mantiene en un equilibrio inestable como mirando quién revienta primero. Así las cosas, Argentina es inviable.

Me tentó la tapa de la Rolling Stone: “Soda Stereo, historia completa de la banda que conquistó América”, pero cuando pregunté por el precio la respuesta del canilla me pegó como una piña: “Un Roca”
“Cien pesos?” dije como si no hubiese escuchado…
“Y qué querés –contestó el kiosquero- con lo que vale todo ahora es barato”.
Me alejé sin revista y sin compartir la resignación del canillita.

Está de más contarles que si bien es cierto que todos los precios subieron exponencialmente en los últimos tiempos (ponga cada cuál el hito cuando quiera) también es cierto que nuestros ingresos se han mantenido estables o han subido poquísimo.
Sin embargo por alguna razón pretendemos ignorar el problema, mantener nuestro nivel de gastos como si la malaria no apretara mientras vamos dejando caer algunos pagos, metiéndonos en deudas y vamos privándonos de gustos. Y desde Sofía Gala para abajo todos vamos sintiendo la crisis cada cual en su medida.

Si se cae el consumo… por qué no bajan los precios?
Y por qué subieron de forma tan desproporcionada? Algunos hablan de un ajuste que los comerciantes metieron a los precios a un valor dólar inflado que finalmente no fue y de cómo “se olvidaron” de bajar los precios cuando el dólar bajó.

Otros, como la UIA, hablan del “costo argentino”: encareciendo los productos muy por encima del 50% de su precio por dos razones: una carga impositiva imposible y la logística, entendiendo por esto el coste de camioneros, seguros para carga y seguridad –es decir- lo que nos sale a todos la existencia de la mafia de poli-ladrones conocida como “piratas del asfalto”.

Sin embargo el problema no son solamente las cosas importadas a valor dolar. Tampoco son las cosas armadas acá en industrias de inviable competencia con China: el problema también son las cosas hechas en Argentina y sobre todo, lo único que parecemos capaces de hacer con eficiencia: los alimentos.

Algunos vinos mendocinos, por ejemplo, se consiguen más baratos en EE.UU. que en Buenos Aires. Cómo puede ser? Pregunto. Y me responden que el flete es más barato vía aérea a ese país que por camión a Capital.

En síntesis: aumentaron desmesuradamente los precios. Los sueldos se quedaron quietos o subieron poco. El consumo cayó estrepitosamente. Sin embargo todo se mantiene en un equilibrio inestable como mirando quién revienta primero. Así las cosas, Argentina es inviable.

Mi propuesta es simple: crear una onda de baja de precios consumiendo solo aquello que no aumentó o incluso tuvo que bajar.  (Dentro de lo posible, claro, porque la luz, el gas, el agua, etc. Subirán lo mismo…). Pero hay todo un universo de cosas que consumimos que bien pueden reemplazarse por cosas similares y más baratas.

Tomo el ejemplo de la Coca Cola: $50 la botella de 2 litros. Mientras segundas marcas aceptables en “DIA” se venden por $15… entienden la desproporción, la diferencia?
Los que entendieron son los de Pepsi que la bajaron a $40 y promocionan eso… pero tienen que bajar más!
Otro ejemplo son los supermercados: muchos formadores de precios se fueron a la estratósfera! Hay que elegir cuidadosamente qué comprar y dónde!

Muertos (o moribundos) los “Precios Cuidados” deberíamos hacer, fabricar, aguantar los “Precios Rescatados” porque como dicen los pibes: “Rescatate barrilete”

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