​Los dos parecen tener autores y motivaciones distintas, pero llegan en el mismo momento en que el gobierno saca pecho tras las PASO y producen la  misma sensación de temor y descontrol.

El primero sucede tras una protesta por la desaparición de Santiago Maldonado frente al anexo del Senado. Pintadas anarquistas que en principio tratan de vincular a este atentado con otra bomba Molotov: la que hace dos semanas quemó motos policiales frente al Congreso de la Nación.

A pocos metros de este primer ataque, sobre la avenida 7, vandalizaron un Banco de Galicia al que no le dejaron un solo vidrio sano.

Minutos después llega el otro ataque: como para que no quede lugar a dudas justo enfrente del ingreso del Ministerio de Seguridad. Bidones con nafta, pólvora y dos coches quemados. En este caso no hay pintadas que se vinculen con los anarquistas, pero hay dos hechos recientes ocurridos en esta semana: se pasó a retiro a varios jefes policiales (algunos de ellos con causas penales) y finalmente se exoneró de la fuerza al torturador Echecolatz.

En este marco preocupa muchísimo la desaparición de un ex policía bonaerense asesor del ministro Ritondo.

Se trata de Oscar Edgardo Alvarenga. Este hombre fue separado durante la gestión de Scioli y era uno de los que habitualmente protestaban frente al ministerio en cuestión. Con el cambio de signo político de gobierno, se acercó a Ritondo y logró convertirse en su asesor.

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