De las #MeToo a las denuncias de Abuso: una nueva era comienza.

Alguien pudo haber pensado que las denuncias contra el productor de cine Harvey Weinstein por acoso, abuso y hasta violaciones configuraban un hecho sorprendente pero aislado: lejos de eso, no pasa un día en EE.UU. sin que nuevas denuncias aparezcan. La diferencia con Argentina (además de la cantidad de casos) es que allá aparecen en los informativos mientras que acá estas denuncias son mayormente material de los programas de chimentos.

No importa el día: quien mire un informativo en EE.UU. se encontrará con no menos de dos denuncias de abuso sexual formulados por o contra algún famoso. En algunos casos ya hay condena y en muchos se trata de situaciones que se dieron hace mucho tiempo, 10 ó 20 años cuando la persona denunciante era menor de edad.

Esos casos de denuncia “tardía” son los más complicados porque son los más difíciles de probar, el acusado suele tener familia, el/la denunciante suele haber sido menor al momento del hecho y se termina en cruces donde las personas en cuestión se acusan mutuamente.

Además, en algunos casos, como el recientemente conocido del mago David Copperfield, los hechos denunciados ya han prescripto por lo que las denuncias judiciales no prosperarían.

Modelo revela que David Copperfield abusó de ella a sus 17 años

Diferente fue el caso de Kevin Spacey quien tras ser acusado por un actor que al momento del hecho era menor ensayó una especie de disculpa pero sin hacerse mucho cargo: “Si me comporté como [Anthony Rapp] dice, le debo mis disculpas más sinceras por lo que habría sido un comportamiento en estado de ebriedad muy inapropiado”. La respuesta de Netflix hoy es por todos, conocida.

Más allá de cruces con gente que no se hace cargo, la justicia de los EE.UU no es la justicia argentina. Así lo demuestra el caso del ex-médico de gimnastas olímpicos de ese país Larry Nassar, juzgado y condenado a “Entre 40 y 175 años” tras siete días en los que se escucharon emotivos testimonios de más de 150 víctimas y la condena de la jueza quién le espetó “Yo no te dejaría solo ni con mis perros”

La condena de Larry Nassar

Mientras estos casos atraen la atención en los noticieros estadounidenses, en Argentina, denuncias semejantes parecen carne de los programas de chimentos que exprimen casos como las denuncias a Tristán, Darthés o Ari Paluch.

Mientras tanto, de vuelta en EE.UU. el movimiento conocido como #MeToo (yo también) crece a pasos agigantados: lo que empezó como un hashtag de redes sociales con el que las mujeres denunciaban haber sido abusadas ya se llevó puestas varias carreras multimillonarias y crece día a día dejando testimonios imborrables en lo que ya es “una nueva era”. Como una especie de “documento fundacional” quedará el discurso de Oprah Winfrey en la entrega de los “Golden Globes” en enero de 2018.

 

“Será el tiempo de Woody Allen?” se pregunta un conductor de TV estadounidense. Y es que lejos de disminuir, las denuncias arrecian y ya hay interés por saber quién será el próximo mega estrella denunciado.

Quizás con todo este ruido mediático, también el “pez chico” lo piense dos veces antes de faltar el respeto a una compañera o subordinada en el trabajo. En hora buena.

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