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Nuestra Trinidad

Un día entre los días conoces a una mujer hermosa, pero que además es todavía más hermosa por dentro, combinando pureza, bondad y dulzura.

Te enamorás irremediablemente de ella y la vida te sorprende retribuyéndote con su amor, ya que se enamora de vos sin que tengas que impostar nada, fingir nada, ni hacer nada que no sea tuyo: se enamora de vos con tus virtudes y tus defectos.

Y con algo tan fuerte y tan hermoso empezamos a compartir nuestras vidas, sin querer separarnos y deseamos más que nada formar una familia.

Nos casamos en una hermosa fiesta rodeados de parientes amigos y seres queridos. Empezamos a vivir la vida que soñamos juntos en donde la inmensa mayoría de los momentos son luminosos y alegres. Donde aquellas situaciones duras que la vida también tiene, se diluyen amorosamente compartidas entre los dos.

Y aunque al principio nos cuesta mucho, cinco años después Dios nos bendice con la hija que tanto esperamos.

Y de ser una pareja enamorada, pasamos a ser una Trinidad: Un grupo que nunca está solo porque está completo: que puede agrandarse recibiendo familia y amigos, pero esencialmente está completo con los tres.

Y así empezamos a transitar los años y la vida los tres juntos: con todos los colores que la vida ofrece, pero siempre los tres.

Y me tranquiliza pensar que nuestra hija crecerá viendo y viviendo el amor entre sus padres: algo que ni Andrea ni yo pudimos tener.

Y me encanta ver a madre e hija juntas, y pienso en qué hermoso ejemplo de mujer va a tener Nina para crecer: buena, noble, solidaria y coqueta.

Pero un día como cualquier otro de un año como cualquier otro, cuando Nina se acerca a cumplir 8 años, Andrea cae con una gripe como cualquier otra. Llamo a los médicos, la internamos…
y en tres días la perdemos para siempre!
Así, de la nada!

Es imposible expresar el tamaño de la pérdida que sufrimos: es intransmisible el dolor de perder a la persona más importante de tu vida. La que amás, la que sueña con vos, la que comparte mejores y peores momentos, siempre por el corazón abierto para vos. La que se preocupa y se ocupa de vos, de tu hija, de tu familia.

Y te das cuenta de que caíste en un pozo que no tiene salida, un problema que hagas lo que hagas, no tiene solución porque ya nunca Andrea va a volver.

Y es impensable cómo haremos para seguir sin ella.

Y de repente tenemos que entender que los tiempos de Dios no son los nuestros y tenemos que aprender a vivir con la ausencia más grande de nuestras vidas.

Y tenemos que volver a ser dos, pero esta vez Nina y yo.

Y nuestra Trinidad se desvanece en el aire o cambia de una manera que todavía cuesta vislumbrar.

Tendremos que aprender a buscarla en el aire, en el sol, en los pájaros, en cada cosa bella sobre la tierra que tendrá su misma energía.

Tendremos que aprender a encontrarla siempre presente en nuestros corazones. Y de alguna manera que ahora me parece imposible, pero quiero creer que existe:

Tendremos que volver a encontrar el camino a la felicidad que los tres compartimos en la tierra, para volver a ser la Trinidad.

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marianorinaldi Ver todo

Periodista. Cronista.
Conduzco de "La Semana que Viene" programa que se emite por Radio Simphony.
También trabajo en el programa "En la trinchera" de Radio Led.
Fui Cronista de "El Exprimidor" (2002 hasta su finalización en 2019) reemplazando a Ari Paluch en la conducción en varias ocasiones.
Cronista de "El Rotativo del Aire" de Radio Rivadavia (entre 2001 y 2010).
Acreditado en Casa de Gobierno (2003/2018).
También Cronista y asesor parlamentario.
Realicé coberturas nacionales e internacionales como enviado por ejemplo al rescate de los mineros en Chile, Elecciones en España y Paraguay, Aniversario del Atentado de Atocha en Madrid entre otras cosas.

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