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Perfectamente Buenos

 

Dicen que “lo perfecto” es enemigo de “lo bueno”.

El problema es que lo perfecto es etéreo, inasible, ideal; mientras lo bueno es perfectible y terrenal: requiere trabajo y esfuerzo.

Para decirlo brevemente: lo perfecto es fantasioso y no requiere mayor esfuerzo que la imaginación. A lo sumo si es utópico nos pondría ante el riesgo de tener que movernos.

Pero lo bueno está en tensión. Por que puede dejar de serlo -ante todo- o porque puede ser mejorado.

Para desgracia nuestra, y desde que vivimos en un mundo terrenal estamos mucho más próximos a lo bueno que a lo perfecto.

Por algún raro designio esperamos perfección en algo tan sucio, tan áspero y complicado como la política, sin darnos cuenta de que si encontráramos algo bueno deberíamos salir a festejar a la calle como cuando se gana un partido muy importante en el mundial.

El gobierno actual nos impone -como pocas veces en la historia- la obligación de la mirada crítica para poder posicionarnos: Plagado de detalles antipáticos y sospechas graves de corrupción el gobierno es también una conducción política que nos ha mantenido con vida y alejados de la gran crisis de 2009. Perfectible, sin duda, pero no caótico.

Mi padre siempre me repetía que “la realidad no es blanca ni negra, sino gris… ¡ y a pintitas!”

Sin embrago tanto desde el gobierno como desde la oposición (política y económica) se nos convida permanentemente a embarcarnos en un blanco-negro permanente.

¡Justo a nosotros los argentinos, los creadores del “River-Boca”; “Blanco o Tinto”; “Ford-Crevrolet”; “Soda-Redondos”; “Vilas-Clerc” y todas las más brillantes dicotomías imbéciles del mundo!

Entonces es fácil subirse a alguna de las dos naves:

al “Todo Negativo”: “el gobierno es corrupto”, “Cristina es frívola”, “Kirchner está loco”, etc.

o sino al: “Hacemos la revolución” y todos los que se oponen al gobierno son retrógrados, derechistas, noventistas, oligarcas y fachos…

Es obvio el problema: Es mucho más fácil encolumnarse detrás de uno de los bandos que pretender tener una mirada crítica reconociendo aciertos y señalando errores.

Ya decía José Ingenieros que el hombre mediocre creía estar pensado cuando lo que hacía en realidad era rumiar pensamientos ajenos.

Oficialistas y opositores sin embargo se unifican en un gran deseo común: sumarnos a sus filas de “incondicionales”. Yo prefiero convidarlos al pensamiento crítico, para después sí, ya tamizado el pensamiento poder volver a la oposición o al oficialismo.

Les digo a los primeros que un gobierno no se mide solamente por la simpatía o el carácter de sus dirigentes, o por la honestidad de sus miembros. Hay otras cosas importantes como por ejemplo el nivel de vida de los habitantes del país.

A los segundos en cambio les señalo que es importante tener un rumbo nacional y reivindicador de las luchas populares. Pero no por eso descuidar o dejar de ver qué hace un gobierno con sus casos de corrupción, qué transparencia tienen sus subsidios y su gasto discrecional, quiénes son sus aliados políticos (qué nivel de democratización y representatividad existe en los sindicatos de dirigentes ricos y laburantes pobres, por ejemplo), qué grado de pluralidad y federalismo existe.

Desde acá, desde el terreno imperfecto y asumiendo errores y aciertos es desde donde realmente vale la pena un análisis crítico, que no quiere decir necesariamente opositor.

Un análisis que necesariamente debe ser individual primero y colectivo después en donde no nos neguemos las cosas, los hechos. Donde la realidad “gris y a pintitas” no nos cierre el horizonte por ir solamente en pos de lo perfecto.

Llegamos al bicentenario con un país que -como temía Perón- nos encuentra divididos. Sin embargo la división no tiene la misma profundidad que dividió a la Argentina históricamente pese a los esfuerzos de muchos.

Pero llegamos de pie. Con mucho para mejorar seguramente. Pero de pie.

Es trabajo de cada ciudadano ir pensando si este es el rumbo que se quiere. Si esta es la conducción deseada o debe buscarse alternativas. Quiénes y de qué sectores deberían ser los sucesores en caso de preferir alternancia. En qué estado y qué grado de seriedad presentan las propuestas opositoras…

Cómo se ve, una tarea ardua. Algo alejadísimo de un simple: “River-Boca”. Pero a la vez un trabajo ineludible para cualquier hijo bien nacido de esta hermosa patria que llamamos “Argentina”.

Hay que arremangarse y laburar, porque el mundo que nos toca es perfectible y esto conlleva la posibilidad de mejorar y empeorar. El único mundo donde las cosas se suceden con perfección que existe es el “Mundo Feliz” que con profética claridad describió Aldous Huxley… y ciertamente no parece ser un mundo preferible.

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marianorinaldi Ver todo

Periodista. Cronista.
Conduzco de "La Semana que Viene" programa que se emite por Radio Simphony.
También trabajo en el programa "En la trinchera" de Radio Led.
Fui Cronista de "El Exprimidor" (2002 hasta su finalización en 2019) reemplazando a Ari Paluch en la conducción en varias ocasiones.
Cronista de "El Rotativo del Aire" de Radio Rivadavia (entre 2001 y 2010).
Acreditado en Casa de Gobierno (2003/2018).
También Cronista y asesor parlamentario.
Realicé coberturas nacionales e internacionales como enviado por ejemplo al rescate de los mineros en Chile, Elecciones en España y Paraguay, Aniversario del Atentado de Atocha en Madrid entre otras cosas.

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