PODEMOS HACER ALGO MEJOR

Después de ver otra marcha más contra la inseguridad en la que se mezclan los dolientes familiares y amigos de la última víctima del día con los abuelos de siempre que reclaman “pena de muerte” y “mano dura” me pregunté qué se podría hacer: algo mejor que esto. Ciertamente cualquier idea medio pelo debería ser superadora.

 

Termina la marcha por  Matías, el último asesinado por esto que hemos dado en simplificar con el eufemismo “inseguridad”. No nos cansamos de ver estos hechos. Amparados en la idea de que las cosas “siempre les pasan a los otros” no hacemos nada, o hacemos muy poquito.

Una forma de hacer muy poquito es hacer una marcha. Es como cuando Perón decía que para embarullar un tema en el congreso había que crearle una comisión.  Es ir a patalear, escuchar a los deudos de turno y putear un rato a las autoridades “que no hacen nada”. El punto es que nosotros tampoco estamos haciendo nada.

Ya en el colmo de la pasividad, cuando secuestros como el de Matías eran más frecuentes que ahora, recuerdo que con los colegas cronistas teníamos el “protocolo de secuestro” que venía a ser más o menos así: primero guardia en la puerta de la casa. Si se podía se hablaba con familiares y sino vecinos. Después cuando pasaba el tiempo sin novedades la infaltable “cadena de oración”, las visitas de rigor: Juan Car, el entonces ingeniero Blumberg… un espanto.

A todo eso asistía el público pasivamente para salir esporádicamente en alguna de estas marchas -que pasado el fenómeno Blumberg- ya no volvieron a ser masivas.

La marcha en sí tenía otro protocolo: Buscar a la madre (Blumberg rompió el molde porque fue el primer padre en aparecer y llorar) los vecinos indignados, los insultos a la figura política apuntada como responsable… y listo! Que le vaya bien, hasta el próximo secuestro, hasta el próximo asesinato. Así nos acostumbramos a malvivir.

De estas marchas vimos infinidad. En algunos casos se repetían 2 ó 3 semanas hasta que aparecían nuevos casos  resonantes o el tema “dejaba de mover la aguja”. Y ahí se quedaban los familiares que la semana pasada estaban rodeados por la multitud, ahora solos. Sin comprender por qué.

El viernes, cuando volví a ver la misma marcha repetida de nuevo, y en particular al final cuando vi otra marcha terminar con el espectáculo grotesco del puñado de viejos pidiendo pena de muerte, pensé “Así se banaliza el problema de la inseguridad” porque en lugar de pedir que las leyes se cumplan, que se cumplan las condenas, en fin que las cosas mejoren, se terminaba con reclamos inconstitucionales y retrógrados. Y todo avalado por el incumplimiento de la normativa vigente, o por la falta de voluntad política de cambiar las cosas.

Que yo recuerde, la última vez que las cuestiones de seguridad se tocaron fuerte en el congreso (exceptuando la seguridad bancaria aprobada recientemente a costillas del angelito Isidro Píparo) fue con la irrupción violenta de Blumberg en escena.

En aquel entonces hubo muchos reparos porque se decía que el código penal era un complicado sistema de balances, en dónde no se podía meter mano en un punto solo sin desbalancearlo todo.

Recuerdo por ejemplo que Blumberg impulsaba una norma para penalizar a quien portara un arma ilegalmente. Una cuestión de sentido común: para qué andaría alguien armado ilegalmente sino para delinquir? Pero la objeción entonces fue que de aprobarse la norma tal como la mandó Blumberg, pasaría más tiempo en prisión un tipo sorprendido llevando un revólver que un asaltante sorprendido in fraganti. Era cierto eso del equilibrio del código…

Pero ante esta realidad, en lugar de reformar el código penal, los legisladores optaron por tocar lo mínimo indispensable para contener la protesta social de ese momento!

Se dice frecuentemente que “los ladrones no delinquen con el código en la mano”  queriendo significar que no importa si a un ladrón de banco lo espera un mes o una década en prisión. Yo lo dudo. Pero es posible que aunque se lo pusiera 20 años en prisión igual el ladrón no desistiría de delinquir.

El tema es que Serían 20 años con un ladrón de bancos menos en la sociedad!

Por eso mi propuesta es simple: terminemos con esas patéticas y tristes marchas en las que las pobres víctimas “pierden de nuevo a su ser querido” mientras alguien se despacha pidiendo aberraciones.

Ataquemos el problema: tratemos de que no sea una joda robar y matar. De que no les resulte tan fácil. De que no sea solo “un breve mal momento” el paso por la cárcel. Veamos la manera de que no pueda suceder como me pasó hace un mes: entrevistar a uno de los acusados del disparo a Carolina Píparo y el pibe me diga muy fresco: “yo no le disparé, me tienen a mí en venganza porque yo les robé toda la jurisdicción”  Y si vos mismo no tenés problemas en admitir por radio que te robaste una  jurisdicción entera… Cómo mierda puede ser que estuvieras libre?

Temas como “Seguridad”, “reforma del código penal”, revisión de la edad de imputabilidad de los menores, creación de cárceles para terminar con los mamarrachos como el inexistente control del “Patronato de liberados” o las tobilleras o los presos en las comisarías, deberían ser instalados de prepo por nosotros en las agendas de los políticos que hoy solo parecen preocupados por la revisión de los años 70´s o la creación de bicisendas.

Eso sí: ya tuvimos con De Narvaez la mala experiencia de una elección ganada con estos temas pero puestos simplemente como recurso publicitario, para después quedar en nada. Deberíamos juntar firmas o bien buscar la manera de crear un documento en el que se comprometieran jurídicamente (las promesas electorales no son judiciables) a cumplir o a enviar al congreso y perseguir la conversión en ley de las reformas consensuadas por quien tuviese la responsabilidad de liderar enserio este movimiento.

Evidentemente no sería ni Blumberg ni De Narvaez los llamados al gesto. Pero no ha de faltar alguna fuerza política, ONG o agrupación dispuesta al trabajo.

Me parece que la implementación de cuestiones concretas como los temas planteados sería algo verdadero. No una marcha de abuelos asutados.

Anuncios

Un comentario Agrega el tuyo

  1. Mariano: Me tocó estar allí y, lo que más me llamó la atención, es escuchar a un grupo de pibitos y nenas coreando “Tenemos un amigo menos, la puta que los parió”. Me ví reflejado en mi adolescencia cuando culpaba a los adultos de los males que soportábamos en ese momento, por no haber hecho nada para que las cosas que estaban pasando no siguieran sucediendo. Camino a mi madurez, me topé con el asesinato de mi mejor amigo. Y hoy ya soy un adulto. Y me siento un poco culpable. Agobiado y cansado de las derrotas.
    En eso te doy la derecha. Metamos de prepo los temas desde nuestro humilde lugar de empleados de medios. Preguntando a discresión y al dirigente que se nos cruce.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s