El gateado de Catriel

El coronel Mitre al encontrarse frente al cacique montado advirtió la presencia del animal. Entonces le pidió al lenguaraz que tradujera: “preguntale al cacique cuánto quiere por el caballo”. Traducida la frase, casi sin mirarlo Catriel respondió: “Decile al coronel que no tiene plata para comprarlo”

Siempre andaba bien montado el cacique Cipriano Catriel. Pero de entre sus pingos ninguno se distinguió más ni superó jamás al “gateado de Catriel”.
Nada era más codiciado por aquellos días de combates y distancias que un flete como ese.
Cómo sería el pingo aquel que el paisanaje, tras los bravos entreveros de Cepeda y Pavón, lo bautizó con el nombre de “El que se apretó el gorro” por la velocidad conque sacó a su patrón de la escena. Cuentan que en esos enfrentamientos, cuando las cosas se complicaron, el cacique se le hizo humo al ejército en ese gateado que no corría… ¡Volaba!
Dice la historia que el potro había venido entreverado en un lote desde la “Pampa central” (así se denomiba a mediados del siglo 19 a la actual provincia de la Pampa) como parte de un obsequio de los caciques ranquelinos a los indios del Azul.


Por sus formas, por su planta, por la perfección extraordinaria de sus patas fue elegido de inmediato por Catriel. Tenía bravura en su mirada.
En nada se equivocó el cacique en su elección: el gateado tenía nobleza y no conocía el temor. En poco tiempo, con la paciencia propia de los pampas para el arte de la doma aquel potro pampeano estaba corriente, musculado y atlético: trabajado en médanos y guadales y amaniado de las patas para aprender a correr aún siendo boleado. A su lado, los caballos del ejército no tenían la menor posibilidad.
Así las cosas, el gateado quedó indiscutido, como el caballo preferido de pelea para el cacique. Desde entonces, campaña tras campaña, su  estampa adornaba las vanguardias de las tropas catrieleras.
Cuenta el lenguaraz, que durante un parlamento previo al combate, el   coronel Mitre al encontrarse frente al cacique montado advirtió la presencia del animal. Entonces le pidió al lenguaraz que tradujera: “preguntale al cacique cuánto quiere por el caballo”.
Traducida la frase, casi sin mirarlo Catriel respondió: “Decile al coronel que no tiene plata para comprarlo”
Tiempo después, quizás entre copas, Catriel recibió una nueva oferta por el gateado. Esta vez de un afamado tropero. La respuesta fue distinta. Catriel pidió 200 caballos a cambio de su más famoso corcel. Y el tropero accedió. Cuentan que se cansó de ganar carreras con él y rápidamente recuperó y superó la inversión.
El tiempo transcurrió cruel para los indios, y con ellos también para el jefe Pampa. Vinieron partidas cada vez más numerosas y mejor armadas a buscar a los Pampas que encima eran diezmados por la peste. La imagen es fuerte: Catriel derrotado y puesto en Cepo en Olavarría. A punto de ser lanceado. Hubiese dado más que un reino por un caballo. No por cualquier caballo, sino por su gateado. El único acaso capaz de alejarlo de esa muerte que lo espera y lo alcanza.
No pasaron muchos días hasta que se supo la noticia: el gateado, ya viejo, se había muerto. Corrió la noticia como reguero de pólvora. Y todos pensaron lo mismo. Y todos dijeron lo mismo: El cacique matrero, se lo había llevado con él para seguir el viaje, ya en la tierra de los muertos.

Cipriano Catriel Wikipedia

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5 Comentarios Agrega el tuyo

  1. Lindo es conocer estos pasajes de nuestra historia.-

    1. marianorinaldi dice:

      me alegro de que te guste. Abrazo

    2. marianorinaldi dice:

      Es cierto. Y con estos detalles! gracias por comunicarse.

  2. Liliana Lewinski dice:

    Estimado Rinaldi, en otra parte le pregunté por la autoría del texto porque está circulando en facebook. Somos varios intelectuales que apreciamos el cuento y me gustaría decírselo a quién lo escribió.

    1. marianorinaldi dice:

      Es verdad Liliana, discúlpeme la demora. Me parece muy interesante lo que me cuenta porque ese texto en particular tiene una historia peculiar. Hay un original que no es el que está publicado en mi blog. La historia es así: Yo iba transitando por una ruta en el interior de la provincia de Buenos Aires escuchando una radio local de la zona de Las Flores. En esa situación escuché el relato que me maravilló. El punto es que cuando quise saber, al igual que usted ahora de quién era aquel texto original, perdí la señal de la emisora. Ni bien llegué a casa me puse a intentar reproducirlo de la mejor manera posible con lo que recordaba. Lo cierto es que respeté la historia y la voz narrtiva todo lo que pude, pero no es una creación mía: En el mejor de los casos es una recreación.
      Ojalá esto que usted me cuenta sirviera para encontrar al texto original y el autor.
      Desde ya Muchas gracias por la inquietud y por comunicarse.

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