facial-recogntionUna persona ingresa a un mall. A los pocos segundos recibe un texto indicándole las mejores ofertas de acuerdo con sus gustos… Cómo fue esto posible? Gracias al “reconocimiento facial” una tecnología que crece exponencialemnte sin que los ciudadanos tengamos la adecuada protección legal de nuEstra privacidad.

En los últimos 10 años la habilidad de las computadoras para reconocer rostros se ha multiplicado por 100 volviéndose un millón de veces más rapida y a un costo absurdamente insignificante.

A diferencia de los que podríamos suponer, quienes impulsan el desarrollo de estas tecnologías no son agencias gubernamentales al estilo FBI sino empresas alentadas por las ventas y estudios de mercado.

La tecnología actual puede hacer a una computadora promedio, escanear un rostro en una foto difusa y volverlo claro. Convertir una foto plana en una 3-d y hasta incluso generar una máscara.

Un simple software puede reconocer un rostro en una foto y vincularlo con otra foto del mismo rostro y además vincularlo con la base de datos existente sobre el rostro identificado, obteniendo de manera inmediata información de esa persona.

Esto es posible gracias a lo que han llamado la “Huella Facial”: igual de efectiva que las huellas digitales, aunque a la vista del público.

La tecnología de reconocimiento facial ya se usa en algunos televisores LED y lentamente va reemplazando a los demás mecanismos de reconocimiento.

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Nuestro rostro puede ser reconocido incluso con una exposición de pocos segundos obtenida por alguna de las omnipresentes cámaras de seguridad públicas o privadas.

La gran diferencia es que los registros de huellas digitales solían estar en manos de los estados, mientras que los registros de huellas faciales están fundamentalmente en manos de compañías privadas: Por lo que pueden ser (y son) utilizadas con propósitos comerciales.

Algunas compañías están invirtiendo en aplicaciones para malls que reconozcan a la gente ni bien ingresa para acercarle las ofertas de acuerdo con sus gustos y antecedentes de consumo.

Una aplicación a prueba en este momento identifica tu rostro con cámaras de seguridad al ingresar al shopping. Al insólito tiempo de 3 segundos te envía un mensaje de texto diciendo por ejemplo: “Con la compra de una hamburguesa tendrás una Coca Diet gratis”  Cómo ha sabido “el sistema” de tu preferencia por la Coca dietètica? simple: se lo has indicado a través de los “Likes” (me gusta”) de las redes sociales que el sistema ya relacionó con tu rostro…en 3 segundos!

Sistemas como este son pretendidos y desarrollados por agencias gubernamentales poderosas, aunque empresas privadas como Faceboock, Google y Apple van a la vanguardia: ellos tienen bases de “Reconociento faciales” superiores a las del FBI.

De esta manera se cae el mito de que “El Gran Hermano” son los gobiernos, sino el mundo de los negocios.

Ante esta nueva realidad existen en Europa leyes que ya requieren de nuestro consentimiento antes de que alguien pueda tomar (o usar) su “Huella Facial”. Pero no en Estados Unidos ni en el resto del mundo, donde la legislación va muy retrasada respecto de la tecnología.

Algunas compañía “on line” están creando bases propias de reconocimiento facial. Desde ese punto de vista, la lucha legal estaría en estos momentos en lograr que la identidad y el propio rostro sean considerados propiedad privada exclusiva de su poseedor ya que si bien la imagen es pública (todos pueden verla) esta no se expone con nuestro nombre e historial de consumo.

Imaginemos por un instante en el que cada persona fuese tratada por el vendedor, por el mozo o por el oficinista según su monto de consumo anual o su cantidad de followers en twitter…

El punto más importante de los mercados ahora parece ser la necesidad de linkear tu rostro con tus cuentas bancarias, tarjetas de crédito, gustos on line y números de seguridad social.

Algunas personas en este punto se jactan:  “Viste? por eso no tengo perfil en facebook” ignorando que bastan las fotos suyas subidas por terceros.

Hasta acá debíamos preocuparnos exclusivamente por la privacidad de nuestras compras on line y nuestra navegación. De aquí en adelante, también, por la exposición de nuestro rostro cuando estamos en la calle, con cámaras de seguridad presentes en casi todos lados.

Algunos ya sugieren ir de compras con gorros, lentes de sol o barbas -a la manera de celebrities de hollywood- para evitar ser reconocidos por estos sistemas cuando se ingresa a un mall.

Lo nuevo es que: nuestros celulares con GPS trackeables, nuestras tarjetas de crédito y ahora nuestros rostros a través de las cámaras de seguridad suministran permanentemente a privados infomación de quiénes somos, qué nos gusta y qué estamos consumiendo… Y todo esto para qué? con qué beneficio para nosotros? con qué consentimiento nuestro?

A esta altura, más vale que todos los “Me gusta” que diste por Fcebook hayan sido ciertos.

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