Poniendo la cabeza o rompiendose el C... Mascherano fue el símbolo
Rompiéndose la cabeza o  el C…  Mascherano fue el símbolo de esta Selección

Perder duele. Por eso hay que saber perder. Pero créanme: saber perder también es una cuestión de nuestro interés y conveniencia. Me explico:

Acabo de leer un artículo de un medio europeo en el que el DT de Alemania dice: “Este es el resultado de 10 años de esfuerzos”. Entonces recapitulé y me encontré conque:

-Alemania perdió la final del mundial en 2002

-Alemania quedó 3ro en su propio munidal de 2006

-Alemania violvió a quedar 3ra en sudafrica 2010

Es decir… que los campeones invictos no existen!

Si una cosa podemos aprender de esta derrota amarga es que no siempre se gana y que si, entonces, habremos de perder es mejor que sea lo más cerca posible de la meta y llegando enteros y con proyectos que siembren futuro:

Qué hermoso sería pensar que de este subcampeonato queda una base para seguir trabajando a futuro!

Lo contrario sería tristísimo: el llanto maricón, el creerse los mejores “pese a este o aquél”, pelearse, dividirse y empezar de cero.

Se logró mucho, se perdió mucho, en todo caso, hay muchísimo por mejorar: de siete rivales, cuatro eran de segundo nivel, uno era medio pelo y dos eran de primer nivel: a los de primer nivel no pudimos ganarles. Al medio pelo y a los otros solo pudimos ganarle por un gol de diferencia, así que hay muchísimo por hacer todavía.

Lo destacable es que el fútbol argentino volvió al lugar que por la jerarquía de sus jugadores esparcidos por el mundo merece: el podio mundial. De allí no deberíamos bajarnos, hasta que finalmente, más temprano que tarde, la conquista se alcance…  Como Alemania!

Hoy nos toca vivir el día después de la derrota. Vivir el día después sin echarle la culpa al árbitro que no cobró ESE penal (aunque haya de dejado de cobrar otro en contra) ni a los brasileros porque hinchaban por nuestro rival (como si alguna vez hubiésemos precisado o contado con ese apoyo). A lo sumo con la espina clavada de qué hubiese pasado si Messi no hubiese sido el único de “los 4 fantásticos” en llegar físicamente entero al mundial.

Perder duele. Por eso hay que saber perder: sin mariconadas ni excusas. Perdimos. Bien. Contra los que -hoy por hoy- son los mejores. Punto y aparte.

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