Julieta era una mujer unica. Mi corazón nunca dejara de llorarla. Humilde, bella como ninguna, buena amiga, libre de todos los defectos que se ven tan seguido en el ambiente artístico.Hablar con ella era una experiencia inolvidable porque conocía a todos, sabia todo y mantenía vivas las relaciones con los famosos de hoy y de ayer. Era común que hablara por celular con gente que solo vivia en la leyenda, pero que ella trataba asiduamente. Su niñez que transcurrió en la época de oro del cine argentino, le permitió establecer vínculos con figuras mitológicas y tenia tantas anécdotas que todos queríamos que escribiera un libro.

Siempre dispuesta a salir, a ir al teatro, a encontrarse con amigos y compartir momentos, era la mas alegre, la mas modesta y jamas criticaba a nadie. Simplemente asistia al gran espectáculo de la farándula y comentaba sin maldad los sucesos con gracia única.

Me acompaño siempre en mis emprendimientos y jamas compitio conmigo cuando había una nota, una foto o la posibilidad de destacarse.

Tuvimos esa privilegiada amistad que raramente se da entre los artistas que se dedican al mismo genero, abierta, sin resentimientos, plena de buenos deseos.

Si entrábamos a una fiesta y los fotógrafos nos requerían, sonreía feliz y me aferraba el brazo. Decía que nosotros dos haríamos un desastre en la calle Corrientes si poníamos un show. 

Nunca me dijo que estaba enferma. No se si el mal la sorprendio o lo sabia y me lo oculto por delicadeza porque yo vivo muy lejos, en Alemania.

Estoy muy triste y quiero decirle gracias por el regalo de su amistad larga y fecunda y desearle el paraíso porque se lo merece.

Pipo Pescador

(Publicada en la página de Facebook “Pipo Pescador Oficial”

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