Argen y Tina: el país dividido en dos reluce de nuevo

Hoy moviliza Moyano: los que vayan a la marcha dirán que desde la asunción de Macri tuvimos una inflación del 40%, aumentos de precios y pérdida del poder adquisitivo y puestos de trabajo. Los otros hablarán de un modelo sindical agotado, de un país inviable y del trabajo más que las marchas como salida. Eso sí, una sola cosa tendran ambos en común: desde los dos lados se acusarán de “corruptos”

Cuando CFK hablaba en Cadena Nacional había dos grandes grupos: los que se quejaban y pedían guardar los discursos como prueba del abuso de los medios del estado con fines partidarios y los que se maravillaban y pedían guardar los discursos como testimonio para la posteridad. Los dos grupos eran argentinos, aunque de diferentes mitades.

Siempre me pregunté cómo podía ser posible que ante un mismo diagnóstico hubiera gente que expresara el más enérgico repudio mientras otros adherían con todo el cuerpo. La respuesta era siempre la misma: dos países. Uno en donde el plan Qunita sería un insulto y otro en donde la gente haría cola y se pelearía por acceder.

Eso sí: una mitad pretende ignorar a la otra, o no existe o debe desaparecer. La convivencia no parece una opción.

El compañero de fórmula de Carrió, Toty Flores, contaba que cuando Cristina hablaba en cadena, mientras la clase media puteaba, en su barrio humilde la gente escuchaba para ver si había algún beneficio al que acogerse. Repito: esto lo decía el compañero de fórmula de Carrió.

Estoy perfectamente consciente de que no faltará quién hable de “asistencialismo”, “punterismo” o mal uso de los recursos. Esas son interpretaciones para un debate, yo estoy tratando de describir una situación.

Elecciones que se definen con la mitad más un poquito nos hablan de dos mitades dinámicas. En un punto es normal y lógico, como pasa por ejemplo con demócratas y republicanos en EE.UU. pero con una salvedad: en ese país las cuestiones básicas ya fueron dirimidas y existen políticas de Estado. Es decir que cuando las mitades de allá se pelean lo hacen por dirimir la conducción de algo que ya está definido de antemano.

Acá no: acá sigue la pelea entre dos modelos de país como en el siglo 19. La diferencia –para mantener la comparación con el país del norte- es que acá no hubo una guerra fraticida dejando un millón de muertos, lo que debería conducirnos a una solución de largo plazo pero mejor, una síntesis superadora en lugar la imposición de una mitad sobre la otra.

El problema es que en nuestro país ninguna de las opciones suceden.

Al respecto recomiendo el artículo del Washington Post “EEUU podría ser el próximo Argentina” en dónde plantea que los dos países tenían destino de potencia pero en el nuestro “ganó el sur” es decir: el modelo agroexportador se impuso sobre el poyecto de país federal industrial.

Me pregunto si será una utopía pensar en país que nos incluya a todos. Que garantice el acceso a la educación, el acceso a los alimentos, pero también la posibilidad del desarrollo y la inserción de Argentina en el mundo global, ese que algunos critican desde un iphone.

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