El sueño de la reelección propia

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Cualquier observador neutral o externo que evalúe los números y la tasa de aciertos y promesas cumplidas de la gestión Macri pensará a priori que su reelección se encuentra en el terreno de la quimera más que en el de las realidades. Sin embargo nadie puede hoy dar por muertas las chances del presidente. Esto parece contradictorio, pero tiene su explicación. Para entenderlo hay que comprender el contexto, es decir esta dialéctica de la que se han valido estos años la actual gestión y la anterior.

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Por Mariano Rinaldi

Las posibilidades de Cristina, con su núcleo duro de votantes orgullosos e impermeables a cualquier insinuación de corrupción, pelean cabeza a cabeza contra su techo sostenido por las columnas de quienes la rechazan categóricamente y votarían a cualquiera antes que verla a ella retornar al poder.

Ante esta dualidad aparece la posibilidad de una tercera opción ya ensayada sin éxito en varias oportunidades por Massa, que ni se rinde, ni despega y ahora también por la “propuesta Lavagna” que ni está en el mismo proyecto que el tigrense, pero se opone a Macri y no quiere a Cristina, pero proclama ser quien encabece la “unidad”.

Así las cosas, Macri se para sobre sus tres años y medio de gobierno y donde otros verían tierra arrasada, él presiente oportunidades.

Si las frases marketineras fueran ciertas, si el concepto de “equipo” realmente estuviese en los planes, quizás lo lógico sería ceder la posta a alguna promesa más tentadora y ascendente de su espacio político, pero el concepto real se parece más al del corredor fondista y solitario cuya obsesión es llegar él.

En este contexto veremos ahora maniobras escenográficas y cambios de elencos, como por ejemplo la inserción en la escena de quienes hasta acá fueron solamente socios en las elecciones y no en el gobierno. El ascenso de algún gobernador radical a la posibilidad de alzarse nuevamente  –tras la hecatombe de 2001- con un espacio en el Ejecutivo Nacional está en la mesa.

La apuesta del otro lado es al desgaste, a que la mecha inflacionaria finalmente estalle la bomba antes de octubre y como Racing hoy, cuando salgan a la cancha ante sus adversarios directos al partido final, el campeonato ya está ganado de antemano.

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